Qi Gong y meditación.

El Qi Gong y el Tai Chi Chuan junto a la meditación forman el cuidado del espíritu dentro de las artes de la MTC

Meditación

La meditación es una práctica individual en la que se entrena la mente para inducir un estado alterado de consciencia. Se basa en una colección de prácticas que incluyen técnicas diseñadas para promover la relajación, promover la generación de Qi y ciertos preceptos que nos harían crecer internamente, como pueden ser la compasión, el amor, la paciencia, la generosidad y el perdón.

Hay diversas formas de practicarla, ya sea sentado, en bancos o sillas especialmente diseñadas (como los bancos tibetanos), tumbado (y acompañado de cuencos tibetanos), de pie, mientras se realizan las tareas cotidianas (atención plena) o incluso caminando (Kin-hin), como es el caso de los monjes japoneses de la escuela Soto Zen (S. XIII d.C.).

Se práctica desde la antigüedad por parte de diversos pueblos, sobre todo de Asia central y extremo oriente y aunque está asociada a ciertas prácticas religiosas y de fe, no constituye una religión en sí misma, ya que por encima de credos lo que en realidad implica es un esfuerzo interno para autorregular la mente y conseguir un estado de conciencia interna y suprema, a través del cual poder vivir en armonía con nosotros mismos y por tanto con el entorno que nos rodea. También está indicado para mejorar ciertas condiciones de salud o psicológicas. En definitiva, tiene como fin último lograr un estado de paz total a través del control de los pensamientos y las emociones.

Qi Gong y Tai Chi Chuan

El Qi Gong o Chi Kung  y el Tai Chi Chuan, se pueden definir como una gimnasia terapéutica  que se remonta a la antigua china y sus orígenes se hallan documentados, habiéndose encontrado referencias en textos grabados en tumbas hace unos 3000 años.

En todas las culturas antiguas se pueden observar ciertos ritos, danzas y músicas que se utilizaban no solo en un ámbito festivo sino también chamánico, para pedir protección a los espíritus, honrar a sus dioses, agradecer las cosechas al sol o la luna, y reconocer a los animales y plantas que vivían en su mismo entorno, formando un conjunto indivisible. Pues bien, es en este contexto donde debemos incluir el origen de las gimnasias terapéuticas de origen asiático.

Así los chamanes imitaban los estiramientos y movimientos de los animales, el tigre, la grulla, el oso, el mono, la serpiente, creando coreografías que, con el paso del tiempo, se fueron adaptando a los conceptos filosóficos del taoísmo.

Estas disciplinas se siguen practicando ampliamente hoy el Asia, pero también en América y Europa, ganando cada vez más adeptos por sus documentados efectos terapéuticos, y se puede practicar desde 3 ópticas diferentes siguiendo 3 ramas bien diferenciadas, la rama médica, la rama marcial y la rama espiritual.

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