Yin y Yang. La eterna dualidad.

Todo en el universo es dual, todo es equilibrio, el día y la noche, la calma y la tempestad, el frio y el calor, lo seco y lo mojado, no existe una situación sin su contraria y complementaria; del mismo modo en todas las manifestaciones que podemos observar en el universo encontraremos las partes del todo, el Yin y el Yang, como dos estados diferentes de agregación del Qi (energía), las dos etapas  de los procesos de transformación y materialización.

En cualquier proceso vital existe una alternancia entre estos dos estados de agregación de la energía, proceso materializador del Yin y el movimiento transformador del Yang. Es más, se podría decir que cualquier funcionalidad en la vida obedece a estas interacciones entre el Yin y el Yang, presentes en cualquiera proceso, por lo que este principio vital se puede aplicar a cualquier situación en la vida, ya sea en el universo, sobre la tierra o en el propio cuerpo humano. De esta manera y según podemos observar en los preceptos del Tao, es necesario y primordial evitar los desequilibrios entre Yin y Yang para mantener la salud.

Las 3 reglas de la transformación.

Esta continua transformación entre Yin y Yang se puede observar en el símbolo del Taijitu (la representación gráfica del Yin y el Yang), en el que un ojo hábil puede descubrir las 3 reglas que rigen el principio de la transformación entre estas dos realidades:

Primera regla: Yin y Yang juntos forman el todo, la regla fundamental, uno no puede existir sin el otro, si se incumpliese no podríamos observar el círculo tal y como lo conocemos hoy en día y desde hace milenios. Para formar el Taijitu es necesario tanto la existencia del pez Yin, como del pez Yang, si una no existiese la otra dejaría tener razón para existir ¿Podría existir el día sin la noche, el calor sin el frío, la bondad sin la maldad, el cielo sin el infierno?

Segunda regla: Se refiere a la constante mutación entre estos dos estados, son dos opuestos en busca de equilibrio, nunca están estáticos, sino que son generadores mutuos, y si este movimiento cesa, la esencia de estas energías dejaría de tener sentido, y por tanto también la vida, sobrevendría la muerte, por eso en la máxima expresión del Yin comienza el Yang y viceversa. No debemos ver los peces como algo estático, sino como algo que se mueve y que cambia de tamaño, “lo que ayer era Yin hoy puede ser Yang”.

Tercera regla: Resume la existencia del Yin dentro del Yang y del Yang dentro del Yin, no son absolutos, sino relativos el uno con el otro de forma infinita, nada es 100% Yin y nada es 100% Yang, esta es la razón del punto negro dentro del pez blanco (Yin dentro del Yang) y el punto blanco dentro del pez negro (el Yang dentro del Yin).

Entonces, ¿que es el el Yin y el Yang?

El Yin: se refiere a la materialización de la forma, la formación corpórea y la nutrición, la parte más física y palpable de esta dualidad.

Algunas características Yin: lo femenino (mujer), material, frío, parte inferior del cuerpo, amor, oscuridad, parte interior del cuerpo, parte anterior del cuerpo, lentitud, calma, blando, almacenamiento, la masa, etc.

El Yang: entendemos el Yang como el proceso generador, el movimiento, la transformación,  los procesos más etéreos de la dualidad.Algunos ejemplos de esta dualidad pueden ser:

Algunas características Yang: lo masculino (hombre), inmaterial, calor, parte superior del cuerpo, razón, luz, parte exterior del cuerpo, parte posterior del cuerpo, rapidez, agitación, duro, transformación, lo etéreo, etc.